NewSkinNewLife

#NewSkinNewLife

Ricard Guixa

“Mi madre y mi abuelo tenían manchas blancas y me preocupaba que mis hijos las pudieran heredar. Sin embargo, ahora estoy más tranquilo porque si algún día aparecen, sé que tienen solución”

Ricard Guixa
Curabitur venenatis ut elit quis tempus, sed eget sem pretium

 

A su madre le apareció la primera mancha blanca con 21 años. Era una pequeña mancha con forma de luna en un dedo, el mismo lugar donde le aparecería a Ricard al cumplir los 30.

Con los años, las manchas blancas se fueron extendiendo por todo el cuerpo: codos, manos, piernas… hasta cubrir por completo su cara, que incluso llegó a maquillarse para ocultarlas. “Acabé aceptando las manchas blancas porque en mi casa eran algo normal, pero soy consciente de que hay mucha gente que lo pasa mal”.

Ricard había probado muchos tratamientos en los últimos años y ninguno le había dado resultado. Para él era muy frustrante, comenzaba con mucha ilusión, pero luego no veía cambios en su piel… eso le había llevado a no querer probar nada más. Sin embargo, en una de sus visitas al dermatólogo, éste le animó a probar el nuevo tratamiento Repigment12. En un primer momento Ricard no aceptó, pero al ver que detrás de Repigment12 estaba Bella Aurora, se animó. La marca cosmética le resultaba familiar, le recordaba a su infancia, a sus tardes en casa de sus abuelos y, eso, le dio confianza.

Ricard, además de profesor de la Universidad de Barcelona, investigador y artista, es fotógrafo. Por eso decidió fotografiar su evolución cuando empezó a utilizar Repigment12 y comprobó que, tras solo un mes de uso, ya se veían resultados.

Al fin, después de haber probado muchos tratamientos, había encontrado la solución. “Mi madre y mi abuelo tenían manchas blancas y me preocupaba que mis hijos las pudieran heredar. Sin embargo, ahora estoy más tranquilo porque sé que si algún día aparecen, sé que tienen solución”

Además, Ricard ha recuperado una de las cosas que más le gustaba hacer: jugar con sus hijos al aire libre.  “Era muy pálido porque me escondía del sol. Debido a la cantidad de manchas blancas que tenía, los médicos me recomendaron no exponerme al sol para evitar dañar mi piel. Ahora que he recuperado el color de mi piel, puedo por fin volver a disfrutar de la playa y de momentos al aire libre con mi familia”.

La pasión de Lorena por el balonmano tenía un sabor agridulce. Aun así, esta valiente mujer ha logrado inculcar a sus hijos que la confianza en uno mismo es lo verdaderamente importante.

Lorena García

Cuando llega una historia así a nuestro buzón, es inevitable querer conocer quién hay detrás, ponerle rostro y darle voz.

Lorena tiene 46 años y vive en Vitoria donde, además de su trabajo, tiene como hobby dar clases de balonmano a niños de 11 años. Este deporte ha sido siempre su pasión y así se lo ha inculcado a sus hijos. Sin embargo, cuando ella jugaba, había algo que no le dejaba disfrutar plenamente. Su uniforme descubría algo que ella no quería enseñar, las manchas blancas en sus brazos y en sus piernas.

Con 10 años descubrió su primera mancha en el rostro. Así inició un viaje personal difícil de sobrellevar cuando a su alrededor había desconocimiento. “Los niños me miraban raro, pensaban que era un hongo contagioso. Yo intentaba explicárselo, pero daba igual. A pesar de ser una niña extrovertida y alegre, las manchas blancas era lo único que veían” explica Lorena.

“El primer médico al que acudí quería despigmentarme entera”, recuerda. Lorena nos cuenta que nunca pudo ponerse una falda, siempre vestía un pantalón largo para no enseñar sus piernas. Y, aunque se ruborice al confesarlo, le encantaría poder elegir su indumentaria sin pensar en cómo la tela le tapará la piel.

En julio del 2021, sin gran esperanza, Lorena empezó a usar Repigment y, a las pocas semanas, vio como la piel de su rostro empezó a cambiar. Y por ello ha decidido enviarnos su testimonio. ¡Gracias, Lorena por compartir tu testimonio!

Francesca Cruschi

“Tan solo tenemos un color de más” piensa Francesca frente al espejo. Llegar hasta aquí no ha sido fácil, pero su fuerza, coraje y constancia lo han hecho posible.

Francesca Cruschi
Curabitur venenatis ut elit quis tempus, sed eget sem pretium

“Tan solo tenemos un color de más” piensa Francesca al mirarse al espejo en este momento de su vida. No ha sido fácil llegar hasta aquí, pero su fuerza, su coraje y su constancia han hecho posible que esta italiana sonría ahora más que nunca.

El relato de Francesca nos lleva a su juventud, cuando tenía 18 años. Debido a una serie de acontecimientos personales, Francesca pasó una época de mucho estrés y, en ese momento, descubrió la primera mancha blanca en un dedo. Sabía lo que era, había un caso igual en su familia. Sin embargo, no le dio importancia, quizá porque sabía que aquella mancha no iba a desaparecer. Y así fue, con los años las manchas blancas fueron multiplicándose en las manos y en la cara, y entonces esas manchas se convirtieron en una parte demasiado importante de su vida.

“Odiaba mi piel. No quería que la gente me mirara las manchas, por eso empecé a taparlas, a esconderme e incluso a mentir. Llegué al punto de no salir a la calle durante el día, y me inventaba vacaciones idílicas en la playa, cuando no me atrevía ni a pisarla” confiesa Francesca emocionada.

Tras haber probado multitud de tratamientos, decidió aceptar su piel. Cree que ha sido el paso de los años el que le permitió dejar de esconderse, aceptar sus manchas y disfrutar de todas las cosas buenas que tenía en su vida.  

Muchos años después, leyó sobre el descubrimiento del Dr. Bordignon, quien estaba estudiando un nuevo tratamiento para las manchas blancas de la piel. Decidió darle una oportunidad y en el mes de mayo de 2021 empezó a utilizar Repigment. “En ese momento no podía imaginar que tan solo pasados 20 días empezaría a ver los primeros cambios en mi piel”. Recuerda ese momento con emoción y lo describe como “mágico”.  

Cuando nos explica su relato, han pasado 7 meses desde que empezó a aplicar Repigment y encontramos a una Francesca feliz y disfrutando de su nueva piel.